31/01/11
22/11/10
Caminaba por una calle de Juchitan de Zaragoza (México)
La calle aún sucia de un festín que organizó la cuadra, las mujeres en traje tehuano sentadas a la orilla viendo pasar los carros y los perros, mientras los hombres a un lado, rodeados de cervezas, con los ojos rojos, conversan y uno de ellos tambalea del sueño. Los perros callejeros rebuscan entre la basura, los niños se concentran en una bodega que tiene una máquina de juego y los adolescentes coquetean aislados y sufren los perjurios del ocio y la inquietud que les genera su edad.
Yo nací y viví mi infancia en el Edo. Portuguesa en Venezuela. Yo sé lo que es esperar, sentado en la acera o encaramado sobre un árbol, ver pasar la caravana de carnaval de tu circuito, hecha con las mejores ganas pero sin los mejores recursos. Se también lo que es esperar por esa cartelera de cine reducida a 2 salas y emocionarte cuando ves pintado a mano la réplica del poster de la película que esperabas. Recuerdo montar bicicleta por la calle, sin sospecha de peligro, recreando historias de cuando fuese grande y tuviese mi carro y mi vida. Nunca olvido las fiestas en la planta baja del edificio en el que vivía mi familia y luego en la noche pedirle a mi mamá y a mi papá otro rato abajo para incursionar, sin que ellos supieran, en los típicos juegos entre adolescentes, mis interrogantes hacia el sexo y mis primeras erecciones, todo en ese ambiente tranquilo y aislado en el interior del país.
Todo esto para mi no es nuevo. Vivir en un pueblo como Juchitan, para mi no es nuevo. Pero no dejo de pensar si era realmente necesario volver a vivirlo. Me repito a mi mismo: estas aquí para trabajar, es necesario para ganar experiencia internacional en tu campo, en lo que te gusta. No viniste a repetir tus 2 años de estudios afuera. No viniste a enamorarte, es más, deberías prohibírtelo. Pero resulta que soy intenso, pegao y místico, entonces yo tengo que estar haciendo algo más aquí además de trabajar, y justamente eso hago: Me encuentro con situaciones que me recuerdan mi infancia y adolescencia a la vez que vivo cosas nuevas que analizo según los criterios de vida que he agudizado con el tiempo.
Hasta ahora, observo como en los rieles de un tren descansan inmigrantes centroamericanos que despiertan con el ruido del motor para continuar su viaje hacia un posible sueño americano. Me separa una pared de la bailarina del table dance al que fui un día y que no reconocí cuando me habló ayer vestida de "civil". Contemplo un pueblo que convive a diario con la diversidad sexual, considerada herencia cultural, donde Amaranta, un transexual imposibilitado de un brazo, lidera un importante movimiento a favor de los derechos de los homosexuales y la lucha contra el VIH, mientras también disfruta del poder y el sabor de ser reconocida y respetada en ésta pequeña comunidad.
Descubro entonces que soy arriesgado por estar aquí, que vivo éste momento con todas mis ganas, aunque me deprima fácilmente y suela sentirme sólo, que no me produce ningún deseo sexual las mujeres desnudas bailando en una barra y que me enfrento a un posible problema de homofobia porque no puedo conversar con un transexual sin juzgar/criticar/opinar su arte.
02/09/10
así están las cosas
Hace exactamente 3 años partía hacia Torino, ciudad que resultó una gran letrina de experiencias inolvidables, pero ya ese cuento se lo saben de memoria, cierto?
Hoy me encuentro en Caracas, Vzla y de ahí vienen las siguientes afirmaciones:
1.- He hecho/perdido/recuperado muy buenos amigos aunque al estilo del "Wimpy Kid", suelo encontrarme aveces rodeado de..
2.- No es fácil vivir en un lugar del que todos quieren irse y tu, apenas aterrizas.
3.- No me acostumbro a no vivir sólo.
4.- Soltero.
5.- jum.. analizando la 4 de nuevo: Ayer me decían que tenía un problema: "siempre doy el beneficio de la duda a quienes de primera no me gustan"... tengo que escribir sobre eso.
6.- Aún no encuentro mi trabajo ideal y comienzo a pensar que quizás, éste no es mi sitio.
7.- Gracias a @tina_titina y a @marialepd, les prometo escribir más.
04/02/10
Ley de vida
Un tipo le dice a otro:
.- Como haces para verte tan joven?
El otro responde.
.- No discuto.
Entonces dice el tipo.
.- No vale, no creo que sea esa la razón.
A lo que el otro responde:
.- Es verdad, tampoco creo que sea la razón.
13/12/09
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